Por MANUEL GUTIÉRREZ OROPEZA
Es un delito grabar conversaciones y videos sin consentimiento de los involucrados, pero no se castiga a los oportunistas que los difunden en los medios, ya sea por consiga o por dinero.
Si en la oreja gobiernista
hay pájaros alambrones,
en la prensa oportunista
sobran pájaros nalgones.
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