Por MANUEL GUTIÉRREZ OROPEZA
Como en todos los idiomas, en español hay palabras que cambian de significado cuando cambia una letra: no es lo mismo pato, que peto, pito que poto, y poto que pote.
El problema es cuando las palabras no son muy usadas y confundimos su significado.
Por ejemplo, tenemos “abertura”, “apertura” y “overtura”. Una “abertura” es una herida o una grieta: “El sismo dejó una abertura junto a la Piedra Encimada”. En cambio, “apertura” es la acción de inaugurar, abrir o iniciarse: “La apertura de la temporada de beisbol se antoja electrizante”.
Aquí tenemos tres observaciones colaterales: a) aunque existe apertura, eso no le da derecho a la gente de los bancos a inventar el verbo “aperturar” (“...una cuenta”) cuando es más fácil decir “abrir”; b) se dice “inaugurar”, con “u” antes de la g, no “inagurar”, como es frecuente que digan locutores de los medios electrónicos; y c) el verbo iniciar siempre debe tener el pronombre reflexivo “se”: “la polémica se inició ayer”, no: “La polémica inició ayer”; “el acto ya debe iniciarse”, no: “El acto ya debe iniciar”.
Y finalmente tenemos “overtura”, que es el tema que abre una obra musical: “La overtura de La escalera de seda, de Rossini, es deslumbrante”.
Veamos otras dos palabras que se escriben casi igual: “abrogar” y “arrogar”. Es normal que con frecuencia el presidente Fox las confunda, pero una persona medianamente culta debe conocer la diferencia: abrogar es abolir, revocar una orden o ley: “Los diputados abrogaron el decreto expropiatorio”. En cambio, arrogar es atribuirse o apropiarse de algo que no es propio: “En Sortilegio, Luis Arcaraz se arrogó Siempre en mi corazón, de Ernesto Lecuona”.
Ya metidos en esas palabras, tenemos “acceder” y “accesar”. Acceder es consentir, conceder, permitir, pero es incorrecto usarlo en el sentido de entrar, llegar. Accesar, por su parte, es un neologismo para indicar que se tiene acceso a datos digitales o sitios cibernéticos. Claro que se puede decir: entrar o penetrar, pero los ciberusuarios ya no han popularizado así.
Las buenas lenguas
Veamos la siguiente frase: “A la ensalada sólo le falta un chorrito de aceite de oliva”. ¿Cómo debe decirse: Aceite de oliva o de olivo?
CLARO: Es de oliva, porque así se llama la aceituna, fruta del olivo, que es el árbol.
Libro abierto
Experimentos caseros y recreativos de mecánica y calor, de Carlos Gutiérrez Aranzeta. Edit. Instituto Politécnico Nacional. ¿Cómo despertar en su hijo el espíritu científico? En este libro, con juegos que son auténtica “magia científica” los chavos se darán cuenta de que la física y otras disciplinas aparentemente aburridas son en realidad una actividad amena y deslumbrante. El único riesgo que representan estos experimentos es que su hijo quiera ser científico en un país donde se ningunea a la ciencia.
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