Por MANUEL GUTIÉRREZ OROPEZA
Mientras que en otros idiomas, el género sexual no causa problema alguno, y muchas artículos, pronombres y actividades humanas se usan indistintamente para hombres y mujeres, en el idioma español aún tenemos muchas confusiones, y más ahora que las feministas creen que la igualdad de géneros puede transgredir las normas gramaticales.
Ya casi es una lucha perdida demostrarle a muchos que es una incorrección decir “presidenta”, y que lo correcto para hombre y mujer es presidente, como ocurre con la señora residente (no “residenta”), licenciada prudente (no “prudenta”), la alumna incoherente (no “incoherente”).
Pero eso sí, muchas se niegan, como es lo correcto, a que se diga “ella es poetisa” o “sacerdotisa”, y prefieren “ella es poeta” o “sacerdota”; se enojan con “jueza”.
En cambio, antaño nos enseñaron que un hombre era “analfabeta” o “autodidacta”, pero hoy en ese afán de precisión genérica debe decirse: “hombre analfabeto” o “autodidacto”.
En fin, no se debe hacer menos a la mujer, pero tampoco en nombre de la igualdad debe caerse en incorrecciones.
Las buenas lenguas
Veamos la siguiente frase: “Se solicitan personas de ambos sexos”.
CLARO: No puede ser de ambos sexos, a menos que sean hermafroditas. Lo correcto es: “Personas de uno y otro sexos” u “hombres y mujeres”, o simplemente: “Se solicitan personas...”
Libro abierto
Las armonías del Universo, de Arturo Azuela. Edit. Instituto Politécnico Nacional. 92 págs. Con ese estilo sencillo y hermoso que emplea Azuela para platicar sobre la ciencia, esta investigación explica el nacimiento de la ciencia moderna, desde la historia medieval, la alquimia, la astrología y la concepción cristiana de la creación, para al final tratar la historia y la importancia del método científico.
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