sábado, 12 de febrero de 2005

Las malas lenguas

Por MANUEL GUTIÉRREZ OROPEZA

Muchas son las palabras que, como se escriben casi igual, parecen significar lo mismo. Pero no. Hay gente que cree que puede decir vergonzante en lugar de vergonzoso, sin embargo su significado es distinto. Vergonzante es aquel o aquello que por cualquier motivo oculta o niega su filiación política, religiosa u otra. Por ejemplo: “Álvaro es un priista vergonzante”. En cambio, vergonzoso es una persona a la que le da vergüenza hacer algo, por timidez o apocamiento: “Ángela no sale en traje de baño porque es muy vergonzosa”. Pero vergonzoso también es algo reprobable: “El padre Maciel cometió un acto vergonzoso”.

En esta misma vertiente, no lo mismo voltear, volver y voltear.

Voltear significa dar vueltas a una persona o cosa, y también volver una cosa de una parte a otra hasta ponerla al revés de cómo estaba colocada. “Volteó la foto de su amada, para no verla más”,

Volver es regresar, desandar el camino. “Volver con la frente marchita”.

Volcar no es sinónimo de voltear. Es incorrecto decir: “Se volteó el camión”, “se volteó la leche”. Lo correcto es: “Se volcó el camión”, “Se derramó la leche”.

Las malas lenguas

Veamos la siguiente frase: “El energúmeno le infringió dos golpes a su esposa”. ¿Dónde está el error?

CLARO: Primero, en que ese tipejo haya venido al mundo. Luego, porque en ese contexto debe decirse: “infligió dos golpes”, pues infligir es sinónimo de castigar, aplicar. Infringir, por el contrario, significa transgredir, quebrantar, desobedecer.

Libro abierto

Morada del colibrí, de Roberto López Moreno. Instituto Politécnico Nacional. 132 págs. Poeta de letras mayores, de voz universal y de luz comprometida con el lector reflexivo, el chiapaneco López Moreno entrega en este libro uno de sus trabajos más lúcidos y lúdicos a la vez, donde la palabra se vuelve onomatopeya, regresa en fórmula matemática, se columpia en los juegos tipográficos y le quita a la poesía su vestido aseñorado para hacerla sabrosa, jugosa y besucona. Ah, qué poesía tan de ritmo, tan de abrazos comunicantes con pintores, músicos, filósofos y hasta poetas. Ah, qué poesía tan de propuesta indecorosa ésta de Roberto López Moreno.

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