Por MANUEL GUTIÉRREZ OROPEZA
El inglés se nos impone a la realidad mexicana por varias razones: porque es el idioma del país más poderoso de la tierra, económica y socialmente; porque es el idioma oficial de nuestro país vecino; porque en Estados Unidos se patrocinan todas las novedades del mundo, las que no tienen su equivalente en castellano: los deportes, la ciencia, los aparatos tecnológicos, el espectáculo, etc.
Una poderosa razón para que el inglés se clave y se clave en nuestra lengua es la flojera mental de quienes preferimos usar show en vez de espectáculo; un hotel con facilidades, en lugar de un hotel con instalaciones y muchas otros términos que machaconamente nos mete, introduce, inserta o encaja (chin, puras alusiones sexuales) el publicista, el conductor de tele o radio, el reportero de prensa, el maestro, el político y todo aquel que utiliza los medios de información, masiva o circunscrita.
Usamos anglicismos o sintaxis anglicada, muchas veces, sin darnos cuenta de que provienen del inglés.
Por ejemplo, cuando decimos que por apostarle a nuestro equipo perdimos una apreciable cantidad, estamos usando un anglicismo, ya que es equivocado usarlo como considerable o cuantioso. Apreciable, para ser español, debe referirse a importante, digno de aprecio: “Mi apreciable amigo, bienvenido”.
En inglés, cuando una persona tiene sentido del humor es que es alegre o bromista. Pero en español el humor puede ser bueno o malo, por lo que sentido del humor... no tiene sentido sino se explica qué tipo de humor: “Tomás tiene un humor de los infiernos”, “Tu sentido del buen humor es contagioso”.
El anglicismo agresivo significa audaz, animoso, incansable. Pero en español, digan lo que digan quienes le ofrecen empleo a un “vendedor agresivo”, esta palabra significa ofensiva, violenta, belicosa.
Ambicioso, en inglés, quiere decir, costoso, amplio: “El ambicioso proyecto en la playa ya comenzó”. Y en español, ambicioso significa que muestra ansia por una meta; es más, ambicioso tiene connotación negativa: “Los nietos ambiciosos rodeaban su lecho de muerte”. Y con ambiciones, sentido positivo: “Dile que sí, es un chavo con ambiciones”.
Las buenas lenguas
Veamos la siguiente frase: “El jarro que tiró Anilú, se desportilló”. ¿Hay un error aquí?
CLARO: No hay error: lo correcto es desportillar, no despostillar, como decimos muchos mexicanos.
Libro abierto
Sólo para ardidos y otras obras de teatro breve, de Alejandro Licona. Instituto Politécnico Nacional. 110 págs. Ya sea como lectura o bien para encontrar alguna puesta en escena para estudiantes de toda índole, estas cinco comedias cortas son un ejemplo del nuevo teatro mexicano. Autor de textos para teatro, cine y televisión, aquí Licona presenta una temática variada, gozosa e irreverente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario